Con la ley Justina todo mayor de 18 años es donante de órganos

El año pasado, Justina Lo Cane, una niña de 12 años, falleció después de esperar infructuosamente por un trasplante de corazón. A partir de entonces, su padre, Ezequiel comenzó la batalla por cambiar la legislación y propiciar una mayor agilidad en el trámite de donación y ablación de órganos. El 4 de julio último, el papá de Justina vio coronar sus esfuerzos cuando Diputados (después de aprobarse en el Senado) sancionó la nueva ley que lleva el nombre de Justina. La ley prevé que todos los argentinos, mayores de 18 años, sean donantes de órganos salvo aquellos que manifiesten expresamente lo contrario y además promover mejoras en el proceso de trasplante, con más y mejores recursos a los trabajadores de la salud involucrados. 

En las sesiones que debatieron el proyecto, el papá de Justina la tuvo siempre presente. “Justina nos sigue pidiendo que ayudemos”, expresó Ezequiel Lo Cane, el papá de la nena de 12 años que en noviembre del año pasado falleció a la espera de un corazón.

¿Qué cambia a partir de la nueva ley?

La ley que se encontraba vigente es la n° 24.193, que asegura que “todos los mayores de 18 años son donantes presuntos”. Esto significa que en la instancia final era la familia del fallecido quien decide si se concreta o no la ablación. El problema con este sistema es que provocaba que muchos órganos finalmente no se puedan donar porque, tal como la ley lo preveía, la familia se podía oponer por diversos motivos, y quienes están en lista de espera no recibieran el órgano que les salvaría la vida.

Del mismo modo, la mencionada norma se prestaba a confusión en cuanto al registro de  donantes. Hasta ahora, el INCUCAI había creado un registro online para que toda persona que quiera expresar su voluntad en torno a la donación de órganos -tanto afirmativa como negativa- pudiera hacerlo.

Un cambio fundamental

La iniciativa viene a modificar la actual ley de trasplantes, de manera que toda persona mayor de 18 años sea considerado como donante de órganos y, en el caso contrario, que quede explícitamente establecida la voluntad de no serlo.

Esta nueva norma está basada en tres pilares: desmitificar, simplificar y liberar a las familias de tomar una decisión en el momento trágico de la muerte de un ser querido.

“El proyecto busca cambiar el paradigma sobre trasplante de órganos en la Argentina, todos seremos donantes salvo que manifestemos nuestra voluntad en contrario”, aseguró Juan Carlos Marino (UCR-La Pampa).

La voluntad de no ser donante se puede manifestar fácilmente en un registro que ya fue creado por el INCUCAI

La voluntad de no ser donante se puede manifestar fácilmente en un registro que ya fue creado por el INCUCAI y constituye un trámite sencillo. El organismo de control, a través de su página, habilitó un servicio donde las personas pueden, en primer lugar, chequear si están inscriptas en el registro de donantes de órganos -ya sea con voluntad afirmativa o negativa-. Con la introducción del DNI y la fecha de nacimiento, el sistema arroja el resultado. En caso de no haber expresado la voluntad, permite hacerlo allí mismo, para lo cual requiere que la persona complete una breve encuesta. Al finalizar, el sistema arroja una credencial que la persona debe firmar y llevar consigo, dado que es la prueba fehaciente de su voluntad acerca de la donación de órganos.

“Mientras estuvo en debate la nueva ley se registraron 3.000 voluntades afirmativas de donación. El promedio habitual es de 28.000 voluntades en un cuatrimestre. Cuando a los argentinos se les hace llegar la información sobre la donación de órganos, como ocurrió durante el debate de esta ley, siempre reacciona de manera solidaria”, añadió Alberto Maceira, titular del INCUCAI.

“La donación de órganos no va a ser una imposición. A partir de los 18 años todos somos donantes, salvo que expresemos por escrito nuestra negativa”, subrayó Marino.

El artículo 3 de la nueva ley es la que prevé examinar la documentación del fallecido para constatar si expresó su voluntad negativa en el Sistema Nacional de Información de Procuración y Trasplante de la República Argentina (SINTRA).

En conclusión, la nueva ley prevé una mejora en la normativa respecto de la donación de órganos, para que cada vez menos personas pasen por la situación de Justina y su familia.

Esperando más donantes

Actualmente, en Argentina hay casi 8.000 personas que se encuentran en lista de espera para un trasplante de órganos. Esto significa que hay, más precisamente, 7.770 personas, de acuerdo a los datos del Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI), cuyas vidas podrían salvarse si recibieran el trasplante que requieren. Sin embargo, el número de pacientes contrasta con la cantidad de donantes cada millón de habitantes en Argentina, al igual que con la cantidad de donantes registrados que hay en el país.

Por otro lado, en el país hay 6,43 donantes cada millón de habitantes, mientras que el total de personas que se encuentran en condiciones de donar sus órganos y que han manifestado su voluntad es de 5924, según la información actualizada del INCUCAI.

En este sentido, Maceira, analizó cómo se espera que la normativa cambie el escenario en Argentina. “El objetivo es acercarse a la situación que tienen otros países, que encabezan el mundo en cuanto al trasplante de órganos”, indicó. Asimismo, señaló que España es uno de los puntos de referencia que se busca alcanzar, “actualmente, tiene alrededor de 47 donantes por millón de habitantes, un número enorme si se lo compara con el nuestro, por eso también son muy importantes las campañas de concientización, pero todo se desencadena a partir de la normativa que ahora ha cambiado”, manifestó.

“El 30% de las personas que fallecen en los hospitales interzonales de la Provincia de Buenos Aires -que son alrededor de 1200 cada mes- podrían ser donantes, es decir, unos 350, pero en rigor tenemos unos 240 donantes al año porque de los otros casos no nos enteramos. Esto daría más poder de acción al sistema sanitario”, agrega Maceira.

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