La publicidad pisa fuerte en las redes sociales

Gracias a la revolución tecnológica, las marcas expandieron sus horizontes creativos hacia el mundo cibernético. La publicidad, entendida como el medio de comunicación que propone transmitir un mensaje sobre alguna marca o tema determinado, encontraron a través de las redes sociales la oportunidad de atraer a nuevos consumidores.

Seguramente en Instagram o Facebook encontrás publicidades en formato de video o foto. Sin darte cuenta, visitás un perfil y mirás todos los productos… ¿O cuántas veces notás que una modelo etiqueta varias marcas y les agradece en su cuenta personal? Estos anuncios “infiltrados” se asentaron hace ya varios años en la Argentina y en el mundo, gracias a la capacidad de difusión de las redes sociales.

Actualmente, una persona puede labrarse una posición económica a través de ellas. Es decir, ganar dinero por comunicar contenidos online, en Instagram, Twitter o Facebook.

Este es el caso de Candela Sanchéz Fourgeaux, quien comenzó en 2011 con un blog llamado “Fifties” mientras cursaba la carrera de Comunicación Social en la Universidad de Buenos Aires. “Mi primer trabajo fue ser blogger”, señala la comunicadora digital. Gracias al nombre que se hizo como bloggera, tuvo la oportunidad de conocer agencias de publicidad y responsables de marcas, quienes en su momento la convocaban a eventos y colaboraciones publicitarias a cambio de una remuneración.

“Social media se comió Internet por muchas razones, ya que todo pasa por el celular; las personas consumimos todo allí”, comenta Candela. Por dicha razón mudó el contenido de su blog a Instagram, donde suma cada vez más seguidores: “A principio de este año tenía 20 mil y hoy estoy pisando los 70 mil followers”, expresa sorprendida por su crecimiento.

En su cuenta, la instagrammer asesora como “curadora externa” de textos, estrategias digitales y material fotográfico a diferentes marcas, que valoran tanto su aporte profesional como su número de seguidores. Sin embargo, no trabaja con cualquier empresa. Considera que ser auténtica es fundamental. “Al tratar con marcas que me gustan y consumo, genero posts orgánicos al cien por cien”, afirma la licenciada en Comunicación.

Candela aclara que su cuenta no es un “spam de marcas” (mensajes publicitarios no solicitados), sino que ella muestra su vida cotidiana: “Es lo que me gusta vestir, comer, mirar en Netflix; mi casa, mis cosas, mi visión sobre un tema actual. Hablo de filosofía y mucho de literatura”. En otras palabras, ella no crea una falsa imagen para obtener ganancias económicas, sino que se muestra de “forma natural”, lo que permite la difusión de diferentes productos.

El otro día me preguntaron si somos lo que posteamos. Me quedé pensando y miré mi cuenta de Instagram. Todo va tan de prisa en la era digital que no nos detenemos a mirar. Y si: Instagram me sirve a modo de agenda, para entender por dónde iban mis cosas en 2016. Hagan la tarea porque es real. El último trimestre mi cuenta tiene infusiones en mi hogar (mucho té de manzana y jengibre), a Roll, Mati, vestidos, paleta rosa y pastel, videos, libros, Netflix, home office, neutros en moda, rodetes moño, flores y conexión 🌈✨💕🌼 estar en mi casa, algo que no hacía en otro momento, adoptar un gatito y decorarla, forma parte de ese quedarse quieta para conectar más con mi alrededor. Ayer caminaba por Palermo y pensé: “esa maceta se viene a Molina”. Antes tenía cosas que sentía lindas, de algún viaje, de acá, de allá, pero no miraba la suma de las partes. Es de @casachicoficial por cierto 💛 Sentís que Instagram habla de vos también? De tus cambios? 💛 #CasaChic 🏡

Una foto publicada por Candela Sanchez Fourgeaux (@candelasanchezf) el

¿Es realmente posible subsistir económicamente de publicaciones remuneradas en las redes sociales? Según la lifestyle instagrammer, sí. “Hace unos meses me pagaban 500 pesos por un post en una red social y ahora 3500”, manifiesta Candela, quien vive cómodamente en un amplio departamento de San Telmo.

Por otro lado, Ikeko, un emprendimiento de accesorios e indumentaria femenina marplatense, logró ganar clientes gracias a la divulgación de sus productos vía Internet, sin un espacio físico destinado a la venta de artículos. Las plataformas más utilizadas por la marca son Facebook e Instagram, que posibilitan la llegada de sus accesorios a mujeres de entre 12 y 50 años.

“Son las redes sociales que más resultados nos dan”, afirma Gisela Salis, dueña de la marca. A su vez, confían en un diseñador gráfico para comunicar en las diversas plataformas y cuentan con embajadoras, a quienes ofrecen sus productos gratuitamente a cambio de que los publiquen en sus cuentas personales. De esta forma, logran contacto con un mayor número de seguidores.

En contraste, Nivea, la conocida marca de cosméticos número uno a nivel mundial, no comparte la idea de apoyarse en la imagen de un emisario para publicitar. “Hay que tener cuidado cuando se elige un embajador, porque transmite los atributos de un producto o es la imagen del mismo. Entonces si su reputación se ve afectada, puede dañar el consumo”, resalta Laura Fenley, manager en Argentina de la multinacional.

Nivea aún se vale de los medios de comunicación más tradicionales, en lugar de arriesgarse al cien por cien a las redes sociales. Utiliza la TV abierta y el cable, la vía pública, la radio y las avenidas principales para hacer publicidad. Para algunos de sus productos emplea “campañas 360”, es decir, los medios ya mencionados, junto a Internet y las redes, que son manejadas por un brand manager radicado en el exterior.

La voz de un especialista

Gabriel Curi, director de la Licenciatura en Comunicación Publicitaria e Institucional de la UCA, asegura que “la publicidad digital no tiene retorno”. A su parecer, las marcas buscan habitualmente, a través de una estrategia de marketing, llegar con un mensaje o un producto particular a una audiencia específica. En ciertos casos, utilizan como medio “jóvenes para dirigirse al público al que desean llegar”.

Sin embargo, la suma de followers en las redes no lo es todo a la hora de elegir un embajador. Por ejemplo, una persona que promueve una vida fitness va a ser seguida por personas interesadas en el deporte, la vida sana, etc. Por eso las marcas que se acerquen a la instagrammer saludable para ser promocionadas por ella, serán aquellas que vendan productos sanos. “Las marcas eligen al publicista de las redes según el público al que apuntan, al que quieren acercarse”, comenta el directivo.

Pero, exactamente, ¿qué es lo atractivo de publicitar en las redes? Para Curi, “lo interesante de lo digital es que hoy todo se sabe, de alguna forma todo deja rastro”. Antiguamente, no existía la posibilidad de conocer quién fue a comprar un producto. Debido al accionar publicitario actual, “una publicidad en redes sociales o en Internet, con un link te lleva a otra página y podes saber quién vio una publicidad en facebook, hizo click, fue al sitio web y compró el producto”.

Curi opina que las redes “permiten medir humores de la gente, lo que antes era difícil”. Rápidamente se puede saber, en el término de horas, si una publicidad fue visitada, si tuvo impresiones y cuántos clicks obtuvo. Lo que da margen de maniobra para las marcas, que pueden profundizar sus campañas o levantarlas a través de los resultados y saber cuál es el producto preferido por la audiencia.

A raíz de su experiencia personal, agrega: “Yo pongo a veces comentarios o noticias en las redes sociales sobre la carrera de Publicidad y rápidamente reconozco qué les interesa a los alumnos y a los seguidores, a partir de cuántos ‘me gusta’ tiene”.

Hoy en día, los sitios en los cuales se invierte más en publicidad son Youtube, donde se debe esperar el paso de cinco segundos de un anuncio para ver el video por el cual ingresamos a la plataforma, y Google, donde los primeros dos resultados están enlazados a alguna página publicitaria o anuncio. También, Facebook, Twitter e Instagram dan relevancia a la publicidad, no por las posibilidades económicas, sino por el público particular que reúnen. Curi ejemplifica con el presidente Mauricio Macri, quien “quiere llegar a los jóvenes y por eso difunde mensajes a través de Snapchat”.

Las redes sociales están en un cambio permanente: hoy hablamos de Facebook pero dentro de un par de años podría no existir más. Publicitar en plataformas online no terminará de instalarse en un futuro, sino que “es el presente”, según el director de la carrera de Comunicación Publicitaria. De igual manera, Candela Sánchez Forgeaux, la instagrammer consultada, sostiene también que “la publicidad digital es el hoy”.

Todo esto hace que uno se pregunte ¿cuál es el futuro de la publicidad entonces? Sí hoy suman clientes a través de las redes sociales, ¿qué otra estrategia utilizarán mañana?

Por: Belén Galindo, Amira Hidalgo y María Paz Rambaud

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