La institución educativa como lugar de encuentro

¿Tengo en cuenta, al comenzar nuestra tarea diaria, la importancia de gestionar un ambiente cálido en todos los espacios de la institución?

¿Soy consciente que si bien no puedo alterar el tamaño físico de cualquier espacio, ni cambiar los horarios determinados, puedo, en cambio, gestionar, decidiendo y haciendo que las cosas sucedan, transformando esos lugares en ámbitos de trabajo llenos de vida?

“LA ESCUELA ES UN LUGAR DE ENCUENTRO. PORQUE TODOS NOSOTROS ESTAMOS EN CAMINO, SIGUIENDO UN PROCESO, SIGUIENDO UN CAMINO. LA ESCUELA NO ES UN PARKING, ES UN LUGAR DE ENCUENTRO EN EL CAMINO”.

Estas palabras, del Papa Francisco (2014), nos invitan a pensar que la gestión de un ambiente cálido hace que la escuela sea un lugar de encuentro, un cimiento básico para el logro de aprendizajes de calidad.

La formación integral del alumno, no solo incluye el aprendizaje de contenidos conceptuales, sino también habilidades, disposiciones, actitudes y valores. Todo esto se aprende del modo como se desarrollan las actividades en la institución educativa, por ejemplo, se conoce el valor de “lo humano” si las relaciones humanas se viven como tal, se aprende que es la inclusión si se respeta la diversidad.

La Declaración Gravissimun Educationis (1965), del Concilio Vaticano II, enfatiza la dimensión socio-comunitaria de la escuela, el paso de la escuela-institución a escuela-comunidad, llamada, en su conjunto, a promover un centro de vida que sea lugar de formación integral, de síntesis fe-cultura-vida, mediante las relaciones interpersonales.

El documento Dimensión religiosa de la educación en la escuela católica (1988) subraya una característica específica: la dimensión religiosa expresada en el ambiente educativo, en presencia de personas que actúan y se influyen recíprocamente, siguiendo un programa, desarrollado en ciertas condiciones de espacio y tiempo.

“El alumno, aunque tenga pocos años, capta si la pertenencia al ambiente es grata, si se siente bien acogido, estimado y querido, surge en él la disposición a colaborar. Y se reafirma en esta disposición cuando el ambiente está impregnado de una atmósfera serena y amistosa, con profesores disponibles y compañeros con los que es agradable convivir” (DREEC 106, 1989).

Me pregunto… ¿El ambiente de mi “espacio” (aula, despacho de dirección, biblioteca, patio, sala de reuniones, entre otros) ofrece condiciones favorables al proceso formativo de nuestros alumnos? ¿Propone un clima de confianza y respeto mutuo por el buen nombre de las personas?

-¿Qué se entiende por ambiente?

Es la atmósfera institucional que “respiramos”, que percibimos como consecuencia de la interacción entre los distintos actores, influidos por sus actitudes, valores, esquemas mentales y concepciones acerca de los procesos de enseñanza y de aprendizaje.

-¿Quiénes gestionan el ambiente?

Gestionan el ambiente una comunidad de personas, diversas y distintas, “abierto” a las familias, a las instituciones educativas, sociales, culturales, políticas, al país, al mundo, en la que se incluye a todos los actores:
A nivel individual, los directivos, docentes, personal de apoyo y auxiliar como psicopedagogos, preceptores, bibliotecario, asesores pedagógicos, personal administrativo y de servicios, alumnos, padres, exalumnos, entre otros.
A nivel colectivo, los equipos de conducción institucional y de nivel, equipos docentes de ciclo, departamentos didácticos, consejos consultivos, asociaciones de padres, de alumnos, de egresados, entre otros.

El ambiente educativo debe presentar originalidad, visibilidad (luminosidad, estado adecuado y funcionalidad del edificio), capacidad de influir y debe expresarse en las estructuras y relaciones hasta el punto que la escuela se convierta en algo parecido a un hogar, donde la convivencia tenga un carácter cercano y familiar.

¿Qué son las relaciones humanas?

Es el trato, la correspondencia, el vínculo, la comunicación, que se lleva a cabo entre dos o más personas, atendiendo a la interacción que se establece.

Un ejemplo de relación humana es la relación educativa que se desarrolla entre docente y alumno, que tiene que ser ejemplo de relación humana por excelencia, porque debe constituir un permanente diálogo, psicológico y vital. Es intercambio de vida y, por lo tanto, de riqueza interior. Es vital: debe vigorizar, animar a vivir en plenitud, llevar al crecimiento y a la autorrealización. El trato cotidiano, en el ámbito de la clase, puede convertirse en una experiencia de encuentro con la verdad a través del vínculo con el educador y sus compañeros de aula.
Me pregunto… ¿En mis clases hago que “se vea”, “se escuche” y “se sienta” lo que se está aprendiendo…?

La persona humana (más allá de la función que ocupe) es el capital más importante, el centro del proyecto educativo institucional (en la escuela católica es el centro del magisterio de Jesús) y el eje central de las relaciones humanas que se desarrollan en la escuela, ya que sobre la persona gira el contacto con los otros individuos, es la que le da vida y sentido a las diversas estructuras colectivas.

“Dime cómo te comunicas y te diré cómo es el ambiente de tu institución”

  • La comunicación es el canal, el fluido vital, que pone en funcionamiento las relaciones humanas y configura el ambiente de manera bien definida.

Para reflexionar…
– Es imposible no comunicar, siempre comunicamos… en forma verbal y/o no verbal, consciente o inconscientemente, por acción o por omisión. Por ejemplo: un directivo o docente que grita permanentemente comunica algo…
– Todo mensaje contiene un nivel explicito (“lo que se dice”) y un nivel implícito (“lo que se comunica”).
– El grado de salud (de “bien-estar”) de una institución educativa está en relación directa con el grado de coincidencia alcanzado entre el nivel explícito y el implícito.

Si se va gestionando una explicitación progresiva de los aspectos implícitos de la comunicación (que las personas puedan expresar, respetuosamente, lo que piensan y sienten) esto redundará en un ambiente que promueva el encuentro. Requiere comprensión ante las críticas, la superación del miedo ante la respuesta del otro, la conformación de verdaderas propuestas dialogales y no monólogos prescriptivos, y el establecimiento de canales de comunicación fluidos y claros.

La comunidad educativa se construye integrando las diferencias y superándolas en función de las semejanzas, del objetivo común que debe trascender, cualquier objetivo particular, que es el proyecto educativo institucional compartido.

Un ambiente cálido constituye un ámbito concreto en que lo primero es el ser humano, en donde prevalece la búsqueda de la verdad; en que todos puedan aprender (no solo los alumnos) promoviendo lo mejor de cada uno con el fin de que la persona pueda llevar a cabo su propio proyecto de vida, iluminado por los principios y valores de la escuela (ideario institucional). Te invito a pensar en algunos de ellos…

Abecedario de actitudes y valores de un ambiente cálido que promueve el encuentro

Gestionar un ambiente cálido es desarrollar el “alma” de la institución educativa ya que proporciona unidad acerca del compartir objetivos comunes, ir juntos (directivos, docentes, alumnos, familias) hacia una misma dirección, conformándose en cimiento sólido para una propuesta pedagógica de calidad. Su ausencia provocaría malestar, incomprensión, frustración porque sería como un árbol que no da sombra, habría perdido parte de su identidad.

A modo de cierre te propongo asumir estas actitudes y valores, a través de esta rutina de pensamiento, en el ambiente de tu escuela, completando alguna/s reflexiones personales con:

Algo que comenzaré a hacer…
Algo que continuaré haciendo…
Algo que dejaré de hacer…

Prof. Dr. Duilio Bompadre
Bibliografía utilizada:

Azzerboni, Delia y Harf, Ruth (2003).”Conduciendo la escuela”. Tiempos Editoriales. Lápiz y Papel. Bs.As.
Blejmar, Bernardo (2006). “Gestionar es hacer que las cosas sucedan”. Noveduc, Bs. As.
Conc.Ecum.Vat.II.(1965). Declaración sobre la educación cristiana Gravissimum educationis.
https://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2014/may/documents/papa-francesco_20140510_mondo-della-scuola.html. Discurso del Santo Padre Francisco al mundo de la escuela italiana.Plaza De San Pedro. Roma. 10/5/14.
García Requena, F. (1997). “Organización escolar y gestión de centros educativos”. Edic. Aljibe. Málaga.
Martiñá, Rolando (1981). “La comunicación. Que decimos mas allá de las palabras” en Revista La Obra, Revista de Educación. Año LX, n° 746, 81, Secretaría de Educación.
Sagrada Congregación para la Educación Católica (1989). “Dimensión religiosa de la Educación en la Escuela Católica. Editorial Paulinas.Bs.As.

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