La industria del salmón pone en peligro al Canal de Beagle

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Sumergirse en el Canal de Beagle es similar a hacerlo en el mar Caribe, con una diferencia: el extremo sur del continente no sufrió las consecuencias de la contaminación ambiental. Sin embargo, el gobierno firmó un acuerdo con Noruega para desarrollar la industria del salmón que podría ponerlo en peligro.

El Canal de Beagle es uno de los pocos ecosistemas vírgenes que quedan en el mundo. En marzo de 2018, Nación, el gobierno de Tierra del Fuego y Noruega firmaron un convenio para desarrollar en la provincia la salmonicultura, o más conocido como la cría industrial de peces en jaulas oceánicas. Desde el Poder Ejecutivo lo consideran un gran avance económico, pero para las organizaciones ambientalistas representa una amenaza inminente que necesita ser frenada a tiempo.

La organización Sin Azul No Hay Verde, presentó un proyecto de ley que busca prohibir la instalación de salmoneras en aguas abiertas y propone la creación de un parque marino en el extremo sur. Desde la entidad afirman que “el 36% del territorio Argentino es mar, y solamente el 2,6% está protegido”.

A lo largo de todo el planeta, organizaciones ecologistas como CLY y Greenpeace, ONG’s europeas y empresas vinculadas al medio ambiente y el turismo están llevando adelante campañas similares. En EE.UU, el Senado votó una ley que prohíbe la actividad el año pasado.

Noruega es el principal productor de salmón a nivel mundial, seguido por Chile, donde los desarrollos cuentan con capitales nórdicos.

Por otro lado, el salmón es un depredador que frecuentemente se fuga de las jaulas y se alimenta de otras especies, incluso puede llegar a competir con otras por alimento. Además, parte de los ejemplares que escapan luego se reproducen, dicho aumento en la biomasa afecta al equilibrio del ecosistema. 

Augusto De Camillis es buzo y fotógrafo, lleva adelante el proyecto “Beagle Secretos del Mar”, recorre ambientes subacuáticos y registra cada detalle del fondo del mar en el sur argentino. Además, es colaborador en Sin Azul No Hay Verde. 

Según De Camillis, “por cómo está pensada y desarrollada la industria del salmón, el impacto en el ecosistema se daría en el corto plazo”. Para explicar esto, retoma el caso de Chile: “Después de 35 años de actividad se les está acabando el oxígeno en el agua y las especies nativas se están muriendo por los salmones que se fugan de sus jaulas”.

“En agosto de 2018 se registró un escape de 900 mil ejemplares desde Chile. El problema de esto es que no se puede ser si están infectados, o consumieron antibióticos, de ser así esto impacta directamente en el ecosistema”, explica.

Según De Camillis, “por eso en Chile van cada vez más hacia el sur y asumen un compromiso logístico muy grande, porque en realidad los lugares donde pueden realizar la actividad se les están agotando. Esto demuestra que la actividad es claramente nociva”.

Las especies autóctonas del Canal de Beagle son la centolla, róbalo, sardina fueguina, erizos, entre otros que se explotan comercialmente y son utilizados para la gastronomía. De Camillis sostiene que “estos se verían afectados directamente por la cría intensiva de salmón, que en este caso sería introducido en un ecosistema ajeno al que él pertenece: el hemisferio norte”.

Ricardo Patterson, era miembro del Consejo Federal Pesquero cuando se firmó el Convenio. Al ser consultado sobre el impacto ambiental del proyecto respondió: “Siempre hay impacto en las actividades productivas, pero si se hacen las cosas mal, el impacto es fuertemente negativo”. 

Pero el problema no es sólo el impacto ambiental, sino también la contaminación visual y también afecta a la salud del hombre.

“El Canal de Beagle es muy estrecho, se pueden ver ambas costas: la chilena y la argentina. Considerando que cada instalación de salmonicultura tiene el tamaño de una cancha de fútbol, el impacto visual sería tremendo” explica De Camillis, quien además señala que podría afectar al turismo, dado que “desde octubre a fines de marzo pasan alrededor de 400 cruceros internacionales antárticos”.

El Canal de Beagle es uno de los pocos ecosistema prístinos del mundo. Es decir, que tiene la misma pureza o perfección que tenía en su origen. “Tiene la riqueza del caribe, en cuanto a colores y vida” relata quien lo bucea regularmente.

En cuanto a la salud del hombre, los medicamentos también afectan a los humanos que consumen salmón. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera al uso indiscriminado de antibióticos como una de las principales amenazas para la salud pública y la seguridad alimentaria en el mundo, ya que contribuye a la propagación de la resistencia bacteriana dificultando el tratamiento de infecciones como neumonía, tuberculosis, gonorrea y salmonelosis.

La vegetación del Canal de Beagle

Los números de la economía y el Convenio

Patterson sostiene que “el acuerdo no se publicó en su totalidad”. Sin embargo encontró positivo que “la etapa inicial sólo sea de estudios de la zona, dado que este tipo de estudios no se encuentran en el país”. 

En efecto, el convenio manifiesta la necesidad de “realizar estudios para los cuales contarán con la colaboración de Innovation Norway” a fin de corroborar si están dadas  “las condiciones económicas y operativas que permitan impulsar la actividad privada en el sector acuícola”.

El documento también establece que el Ministerio de Agroindustria de la Nación solamente brindará soporte técnico. La financiación del proyecto correrá casi totalmente por parte de la provincia de Tierra del Fuego, la cual deberá aportar 95.000 dólares y proveerá los recursos de movilidad y personal capacitado; Innovation Norway aportará 25.000 dólares y más capital humano calificado. Además, la Fundación Argentina para la Promoción de Inversiones y Comercio Internacional se encargará de gestionar y coordinar la realización del Estudio.

Patterson considera que “la piscicultura es tan importante en el mundo que no deberíamos quedar al margen, dado que nuestro mar hoy se encuentra en equilibrio y sin muchas posibilidades de expandirse en términos de «pesca salvaje y austral», tal la denominación que reciben nuestros productos marítimos en su conjunto. Chile exporta casi el triple que nosotros, gran parte de ese desarrollo se explica por la piscicultura.”

En el país vecino la industria del salmón mueve 5, 5 mil millones de dólares al año, produce 900.000 toneladas anuales y emplea a más de 70.000 personas, entre puestos directos e indirectos. Pero no está exenta de responsabilidad en las catástrofes ecológicas en los últimos años: un brote del virus ISA en el 2007 provocó la peor crisis sanitaria alimentaria del país; el derrame en el 2016 de 9.000 toneladas de salmones muertos en alta mar; o la fuga de 700.000 peces el año pasado.

En este sentido, Patterson afirma que “no sería conveniente entonces seguir el  ejemplo chileno en términos generales. Sin embargo en Chile también hay buenos ejemplos como Nova Austral o Salmones Magallanes, que están produciendo por sistemas RAS (de recirculación) que evitan la mayor parte de la problemática de las salmoneras «tradicionales».

Chefs, contra el salmón en el menú

Francis Mallmann, reconocido chef argentino, en ‘Artifishal’ manifestándose en contra de la Salmonicultura.

Aunque en algún momento el salmón rosado estuvo “de moda” en la gastronomía, ahora bajo el lema #NoALaSalmonicultura los chefs argentinos le declaran la guerra y lo eliminan de sus cartas. Entre ellos Mauro Colagreco, dueño de Mirazur, el mejor restaurante del 2019 que demás cuenta con 3 estrellas Michelin y de la cadena Carne en Argentina, y Francis Mallmann, propietario de 10 restaurantes entre Argentina, Uruguay y EE.UU).

También se sumaron a esta movida: Narda Lepes (El Comedor de Nara), Germán Martitegui (Tegui), Fernando Trocca (Sucre), Leandro Cristóbal (Café San Juan), Aldo Graziani (Aldo’s), Tomás Kalika (Mishiguene), Fernando Mayoral, Malvina Gehle (Green Bamboo), Nicolás Piatti (Hotel Hilton Bogotá) y Daniele Pinna (La Locanda).

Narda Lepes explicó en una entrevista con BBC News Brasil por qué no sirve esta especie en su restaurante: “Si la industria salmonera desembarca en el Canal de Beagle su ecosistema podría verse perjudicado”. Y agregó: “Debemos estar alertas e informados sobre lo que comemos y cómo protegemos nuestro medio ambiente”.

El 17 de agosto, diferentes ONG’s ambientalistas realizaron el evento ‘Artifishal’ en Tierra del Fuego para informar sobre las consecuencias que podría ocasionar en la naturaleza y a la salud la instalación de salmoneras.

Allí, Mallmann dijo que “en los últimos 30 años hemos cocinado miles de salmones pero hace un tiempo comenzamos a escuchar algunos problemas que hubo en Chile con el tema de los antibióticos que le dan al salmón en los cultivos, y hace tres meses decidimos dejar de servirlo en todos nuestros restaurantes de Argentina y del mundo. Creo que nunca es tarde para hacer cambios y empezar de nuevo”.

Los chefs consideran poco probable que los clientes extrañen el salmón, ya que ofrecen en su lugar otras especies típicas de las aguas de nuestro país, como la merluza.

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