La derecha contrainmigratoria avanza a paso firme en Europa

Sergio Abascal

Nuevamente, aparece otro partido de extrema derecha para tomar el centro del escenario en la política europea. Sin embargo, a esta altura del 2018, esto ya no sorprende. Si hace un par de años decir ultraderecha era mala palabra y sinónimo de neonazismo los partidos que hoy se inclinan hacia esa región del espectro ideológico son moneda corriente. Esta vez fue el turno de España.

El partido de derecha Vox, liderado por Santiago Abascal, en un año triplicó su número de afiliados (de 3000 a 13.500) pero sobre todo aumentó exponencialmente su presencia en los

medios. Al ser acusado de extrema derecha Abascal comentó: “Somos un partido de extrema necesidad y no nos importa como nos califique la extrema izquierda”, y arremetió contra los demás partidos: “Quien engaña al electorado es el PP de Rajoy y el que oculta información es Ciudadanos. El resto forman parte de un frente popular con tintes totalitarios. Los más totalitarios son los de Podemos y el PSOE es su marioneta y la de separatistas y proetarras”.

El partido  de Abascal  realizó una encuesta en contra de ila nmigración, pero la gente votó a favor.

Abascal no es la única figura derechista que lidera un partido con una popularidad ascendente. Otro ejemplo es Suecia. En septiembre, el país escandinavo tuvo elecciones generales donde se eligieron los miembros del Riksdag (Parlamento sueco). Históricamente, Suecia tuvo dos fuerzas principales que han competido entre ellas por el gobierno: el Partido Moderado y el Partido Socialdemócrata, al cual pertenece el actual primer ministro Stefan Löfven. Sin embargo, durante 2018 comenzó a cobrar impulso un tercer partido, los Demócratas Suecos (DS) de extrema derecha, cuya principal política consistía en reducir la cifra de inmigrantes y refugiados y recortar las ayudas que estos reciben.

El partido DS, liderado por Jimmie Åkesson, acabó por posicionarse como la tercera fuerza más votada y, aunque no logró alcanzar la mayoría, este resultado representa un avance histórico para dicho partido que alcanzó el  17,7% de los votos (5 puntos más que en las elecciones de 2014). Con sus declaraciones controversiales y fuerte presencia en los debates, Åkesson logró blanquear la ultra derecha en un país tradicionalmente centrista.

Jimmie Åkesson

Más allá de sus políticas, los Demócratas de Suecia son un partido cuyo origen estuvo íntimamente relacionado con movimientos neonazis. Surgió alrededor de 1990 a partir de la unión de diferentes partidos y organizaciones de ideología fascista como el partido “Mantén sueca a Suecia”. El primer ministro sueco, Löfven atacó sin eufemismos a los DS, “representan el odio, son extremistas y racistas”.  Sin embargo, DS aumentó su popularidad haciendo uso de una crisis que afecta a la mayoría de los países de Europa y que se ve reflejado en su política: la crisis de los refugiados. Según la Agencia de Migración Sueca, el país recibió en los últimos 4 años a más de 300.000 refugiados, en un país cuya población total es de 10 millones de habitantes.

Marcelo Cantelmi, jefe de política internacional del diario Clarín opina: “La inmigración es un pretexto. Desde la crisis del 2008 en Estados Unidos el mundo se transformó, y la clase media sufrió una crisis donde tuvieron que sobrevivir como pudieron, a costa del avance tecnológico.” Según Cantelmi esto generó “una frustración que el liderazgo populista y ultra nacionalista usó para hacer del extranjero el enemigo y culpar a instituciones como la Unión Europea por tener economías demasiado abiertas”.

El mismo Donald Trump, presidente de Estados Unidos y famoso por su posición anti refugiados, mencionó a Suecia como uno de los países afectados por el terrorismo, lo que inmediatamente convirtió al país escandinavo en foco y ejemplo en muchos blogs y publicaciones de alt-right (derecha alternativa).

Otro capítulo de este fenómeno es Italia. Las elecciones en mayo trajeron consigo el triunfo del movimiento derechista 5 Estrellas y sus aliados, agitando el estandarte de la xenofobia y la antiinmigración. En el caso italiano, el tratamiento del tema por parte de los medios y el aumento de la delincuencia sirvió como base para los partidos que predicaban políticas más estrictas en contra de los inmigrantes. Lucca Bettinelli, de la fundación Cáritas en Italia, explicaba que “los medios se centraron en la supuesta alza del crimen que trajeron los refugiados cuando en realidad se deberían haber enfocada en desarrollar políticas que ayudaran a integrar a estos inmigrantes  a la sociedad”.

Estos estereotipos que agitan en contra de inmigrantes y refugiados por toda Europa, es especialmente fuerte contra musulmanes e inmigrantes de origen africano. Según la organización Pew Research, el 60% de los italianos respondieron que les preocupaba que los refugiados trajeran consigo un aumento del terrorismo.

Mateo Salvini

 Esta relación que los votantes generan entre crimen e inmigrantes fue aprovechada en su momento por el actual ministro del Interior Matteo Salvini, del partido derechista Liga Norte, quien afirmó que el fascismo “hizo cosas buenas”. Salvini proponía además prohibir la construcción de nuevas mezquitas en el país y aseguraba que “entrar al euro fue un experimento fallido”.

Marcelo Banciella Dickie, licenciado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en la UCA, comenta que esta alza de popularidad de la extrema derecha se debe en muchos casos a que la clase media europea, por ejemplo en Alemania o Francia, opina que los inmigrantes y refugiados reciben derechos o beneficios que los propios ciudadanos no tienen “lo que genera resquemores y resentimientos hacia las comunidades que intentan integrarse al país”. De esta manera, la ultra derecha pasa de ser un movimiento extremista a ser un partido que aborda una de las mayores preocupaciones de la gran mayoría de la sociedad.

Esto se puede ver también traducido en países de Europa del Este. En República Checa, por ejemplo, la victoria del político populista y euroescéptico, Milos Zeman, lo llevó al poder por segunda vez  con cerca del 52% de los votos haciendo hincapié en medidas anti inmigración e islamofóbicas. Por otra parte, en Hungría los votantes eligieron por tercera vez consecutiva al conservador Viktor Orbán quien presentó su candidatura con políticas populistas y xenófobas.

La inmigración en Argentina

Un estudio de la Oficina Regional de la Organización Internacional para las Migraciones revela que Argentina es el país con más población inmigrante de Sudámerica. Las medidas para ayudar y acompañar a los inmigrantes y refugiados no están tan sistematizadas como en el viejo continente, y, de hecho, las políticas para que un inmigrante pueda a acceder a la nacionalidad argentina son más laxas que las europeas.

Entonces ¿Argentina está condenada a seguir los pasos de la política europea? Cantelmi comenta que la política latinoamericana es distinta: “Argentina es muy abierta, a los extranjeros se los acepta, todos somos hijos o parientes de inmigrantes”. Además aclara: “El problema en Latinoamérica es que hay brotes populistas y nacionalistas que tienen un discurso de izquierda, pero que en el fondo están más cerca de la derecha, como por ejemplo el kirchnerismo en Argentina o el caso de Venezuela”

Redes Sociales

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *