En primera persona: Cómo fue ser voluntario en los Juegos Olímpicos de la Juventud

Formar parte de los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018 como voluntaria, fue algo que nunca podre olvidar.

Cuando me enteré de que la Argentina  había sido seleccionado para organizar la tercera edición de este evento deportivo, estaba segura de que quería ser voluntaria y vivir de cerca este hecho histórico en el que participaron 4,012 atletas de 206 países.

Siendo de El Salvador, nunca antes había tenido la oportunidad de presenciar en carne propia algo de tal magnitud y en donde participarían personas de tantos países, y estar rodeada de tantas culturas.

En el medio, Gabriela junto a otros voluntarios

Actualmente, estoy cursando el cuarto año de Periodismo en la UCA y sueño en ser periodista deportiva en algún medio internacional.  Fue esa la razón principal por la que quise ser voluntaria en algún área de prensa para poder ir adquiriendo experiencia.

El proceso para ser voluntaria empezó desde noviembre de 2017, hace casi un año. Me inscribí en la página de voluntarios y fui llenando la solicitud con toda mi información y habilidades. Pasé todas las etapas de selección y tuve que esperar  varios meses hasta que, finalmente una semana antes de que empezaran los juegos, me mandaron un mail avisándome que había sido seleccionada como voluntaria en el equipo de operaciones.

¿Qué tuve que hacer? Ayudar con la atención al público, informar sobre los deportes y los horarios, e ir ubicando a la gente en las diferentes áreas del parque. También tuve que ayudar a mantener el orden dentro de los pabellones en donde se realizarían las competencias.

Llegó el primer día, era el 6 de octubre y empezaba esta aventura. Cuando llegué a la sede donde me tocó ayudar, que fue en el Parque Olímpico de la Juventud en Villa Soldati, recuerdo estar muy emocionada y lista. Primero busqué a mi líder de grupo y me reuní con el resto de mis compañeros.

Eran las 10 y comenzaba la hazaña- Lo primero que tuve que hacer fue ayudar en el área de información. Como era el primer día de la juegos, el parque estaba repleto de familias y que hacían fila para poder entrar a cada disciplina deportiva nunca terminaban. Estuve todo el día respondiendo las preguntas del público sobre donde estaba cada deporte o cuales eran los horarios. Al final del día hasta terminé ayudando a las personas en silla de ruedas a llegar a donde necesitaban. Finalmente llegaron las 19 , y terminaba mi primer día como voluntaria.  Admito que no me sentí muy feliz, ya que esperaba poder ver algún deporte y sentir ese espíritu olímpico.

El siguiente día fue diferente. Mi trabajo iba a ser ayudar dentro del pabellón de natación, ubicando a las personas en los asientos y ayudando a controlar al público en los momentos en que debía haber mas orden, como cuando debían quedarse en sus asientos mientras nadaban los chicos o durante la premiación. Fue ahí donde quede impactada con el talento de todos los chicos que competían, siendo tan jóvenes pero logrando algo tan grande e importante. Son realmente los atletas olímpicos del futuro.

Los demás días fueron muy buenos. Me tocó hacer lo que más me había gustado,  que era ayudar dentro de los pabellones y eso me permitió ver muchas disciplinas deportivas. Pude ver gimnasia, boxeo, karate, atletismo y hasta saltos ornamentales. Ahí viendo cada deporte sentí realmente el espíritu olímpico de los jóvenes deportistas.

Conocí a muchos voluntarios, que como yo querían formar parte de este evento histórico y ayudar a que fuera un éxito. Habían algunos que habían venido de otras provincias, y otros que vinieron del extranjero solo para ser parte. Eso hizo que fuera todavía más especial, ya que pude conocer de otras culturas.

El momento en el que más me emocioné fue cuando ayudé, en la parte de atletismo, y competía mi país. Recuerdo gritar tanto “El Salvador” y sentirme demasiado feliz de presenciar algo así. Finalmente quedamos en cuarto lugar, pero esa experiencia fue única ya que me sentí mas cerca de mi hogar, y poder alentarlo fue algo que no pasa todos los días.

Fueron doce días muy especiales y que siempre quedaran en mi memoria. Nunca olvidaré la experiencia de haber podido ayudar con mi tiempo, a las personas que conocí y todas las cosas que aprendí siendo voluntaria de los Juegos de la Juventud Buenos Aires 2018.

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