En Argentina, mucho viento y pocas aspas

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La misma idea se repite en cada anuario de la Cámara Argentina de Energías Renovables: el país tiene una gran capacidad de producir energía eólica, por encima de muchos otros productores y, sin embargo, no lo hace. ¿Por qué, si el viento sopla a favor, no se avanza?
Por Sofía Terrile
Si el desafío de Don Quijote era luchar contra los gigantes que veía en los molinos de viento, para la Argentina el inconveniente está en amigarse con esos gigantes. El recurso renovable y no contaminante de la energía eólica no es aprovechado en el país: según un informe de la Asociación Profesional de Ingenieros Especialistas, Argentina “solamente cuenta con un parque de generación de aproximadamente 30 megavatios de potencia, sobre un potencial de generación de 2.000 gigavatios”. Mientras, las fuentes que alimentan a la energía eléctrica son principalmente térmicas y funcionan gracias a la combustión de gas y fueloil, lo que significa un gran impacto para el medioambiente.
 
El país tiene un alto potencial de producción de energía eólica: cuenta con grandes superficies donde se podrían construir parques —en la actualidad funcionan tres en todo el país— y regiones ventosas en las que hay ráfagas a buena velocidad para los aerogeneradores. Sin embargo, un ránking de la World Wind Energy Asociation (WWEA) elaborado en 2013 ubica a Argentina en el puesto número 40 de capacidad instalada de energía eólica, por debajo de los vecinos Brasil y Chile.
 
Si bien las condiciones están dadas y actualmente tiene media sanción el proyecto para modificar una ley ya existente (26.190) y añadir condiciones favorables para las renovables a través de líneas de crédito, beneficios impositivos y cuotas mínimas de compra para grandes consumidores, todavía queda un camino largo por recorrer. Según Rodrigo Herrera Vegas, co-fundador de la empresa de renovables Sustentator, el porcentaje que representa la energía eólica dentro del cocktail de fuentes generadoras de electricidad es de apenas el 0,2% del total.
Para Pablo D’Angona, de la consultora Ahorro Eléctrico, el programa de licitaciones GENREN, lanzado por Energía Argentina S.A. (ENARSA) para beneficiar la generación de energía eléctrica por medio de recursos renovables, no obtuvo los resultado esperados “porque los nuevos emprendimientos internacionales han optado por realizar instalaciones en países vecinos como Uruguay o Brasil” por el marco financiero que tiene Argentina en este momento. En esta misma línea, Herrera Vegas explica que el gran problema es la falta de apertura hacia el exterior por las trabas económicas y añade: “Como la energía eólica no es extractiva, si viene un extranjero a instalar su parque no se está llevando recursos del subsuelo nacional: por lo tanto, podrían abrirle el juego a las empresas de afuera que estén dispuestas a invertir”.
 
Gerardo Rabinovich, vicepresidente del Instituto Argentino de Energía (IAE), asegura que es poco probable que la energía eólica crezca mucho en el país, ya que, en el actual sistema, la mayorista CAMMESA le paga a las generadoras con combustible. Al no necesitar este insumo, las renovables tendrían complicaciones para encajar. Si bien Herrera Vegas atribuye el lento crecimiento al “enamoramiento del país con los combustibles fósiles”, reconoce que una “traba” que generan los subisidios a pequeña escala es que el consumidor prefiera pagar la tarifa subsidiada, muchísimo más barata que la instalación de equipos eólicos o solares.
 
¿Cuál es el panorama que le espera a la energía eólica en el país? Si bien es incierto, la mayoría del sector son optimistas, tal como lo resume Rodrigo Herrera Vegas: “Dada la crisis energética del momento y la ecuación absurda de gastar parte de lo que recauda por exportaciones en importar combustible, creo que sólo hace falta reconocer y explotar las grandes ventajas de la eólica: no contamina, es barata y, una vez que se instala el parque, comienza a funcionar al poco tiempo. Estoy muy optimista, no me queda otra que pensar que el futuro es fantástico”.
 
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Mapa mundial de velocidad media estimada del viento a 80 metros de altura. Fuente: 3TIER.

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