El uso de dinero en efectivo está lejos de desaparecer

En varios países los medios de pago electrónicos están desbancando al dinero en efectivo. Durante la presidencia de Federico Sturzenegger al frente del Banco Central se avanzó en esa dirección. Sin embargo, Argentina tiene una tradición muy particular con el uso extendido del efectivo y la desconfianza en las operaciones electrónicas. Hoy todos los comercios deben aceptar débito o medios de pago electrónicos, por lo que la leyenda de “sólo efectivo” dejó de ser válida. 

El chino de la vuelta, la carnicería de barrio, el local de comidas rápidas, son todos lugares que hoy cuentan con medios de pago que ya no son los tradicionales. El escaneo del código QR para pagar una hamburguesa o la firma electrónica en un celular se están haciendo cada vez más comunes y con un objetivo: reducir la cantidad de efectivo circulante.  

Según Lucas Llach, ex vicepresidente de Banco Central, la implementación de medios de pago electrónicos “tiene un doble beneficio: baja el costo de proveer servicios financieros y permite ofrecerlos con una mayor calidad y mejor experiencia del usuario”.

Sin embargo, la resistencia a incorporar medios de pago electrónicos se encuentra en los cargos que conllevan. En el caso del aparato tradicional conocido como POS se debe abonar una suma de alrededor de 500 pesos mensuales en concepto de alquiler, monto que se bonifica en los primeros dos años de instalada la terminal. Además cobran un arancel por las ventas realizadas, que en el caso de las tarjetas de débito es del 1,1% al 1,2%.

Competencia creciente

En la vereda de enfrente se encuentran Todo Pago y Mercado Pago Point. El Todo Pago mPOS clásico tiene un valor de adquisición por única vez de 249 pesos. El servicio que presta Prisma se queda con un porcentaje de 3,49 pesos más IVA de la venta. Mercado Pago Point cobra una comisión del 4,45% más IVA cuando el pago es con tarjeta de débito y la compra del aparato tiene un costo de 499 pesos. 

Estos dos medios de pago electrónico constituyen hoy las alternativas preferidas frente a los tradicionales POS, debido a que los costos son menores, solamente se necesita del lector de bandas magnéticas y de una aplicación que se descarga en el móvil. Es ideal para pequeños comercios o trabajadores independientes como plomeros y taxistas ante la obligación de incorporar medios de pago digitales. 

Entre los principales beneficios de Todo Pago que enumeró el Banco Central se encuentran la instantaneidad de los pagos, igualdad en el acceso y uso de los servicios financieros, agilidad, seguridad, reducción de costos y disminución de la informalidad. 

Pero no todo es color de rosa. Llach identifica obstáculos en la utilización de medios electrónicos. En primer lugar, se encuentra el aspecto impositivo “porque en algunos casos el efectivo permite ocultar ingresos. Además, en algunos rubros (como tarjetas) el mercado está cuasi-monopolizado, lo que quita incentivos a la innovación y genera costos mayores del uso del sistema”.

También existe el Botón de Pago PEI, que es una herramienta electrónica para la compra y venta de servicios y productos en una página web, en las redes sociales o para enviarse por mail. Una de las ventajas es que no tiene costo salvo que en el mes calendario supere la suma de 208.333 pesos. 

El código QR es una innovación presentada por Mercado Libre y unida a la plataforma de Mercado Pago. Se trata de una tecnología que tiene un gran éxito en China e India y sirve para hacer pagos electrónicos sin costos adicionales con tarjeta de débito. Los usuarios de Mercado Pago podrán descargar el código QR, imprimirlo y colocarlo en su local. Pero además permite que los clientes de los comercios que no tienen una tienda física puedan realizar el escaneo del código a través del teléfono o de una tablet.   

El objetivo final de la utilización de estos medio de pago digitales sería “bajar la proporción de transacciones que se hacen en cash y luego aumentar cada vez más la proporción que se hace usando el celular”, concluyó Lucas Llach.

Entre los países en donde ya casi no se utiliza papel moneda están Suecia, Dinamarca y Noruega. En Dinamarca dejará de circular efectivo hacia 2030. Muchos de los comercios ya no aceptan efectivo y las empresas ya no tienen cajas fuertes para guardarlo. Con las iniciativas del Banco Central, se intenta ir en esa dirección, aunque se sabe que no es fácil romper con una tradición tan arraigada en el uso del dinero en efectivo.

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