El mendocino que tatúa gratis a víctimas de violencia de género

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En 2017 le impactó el número de femicidios por día en el país y decidió que cubriría de manera gratuita las marcas o cicatrices de mujeres maltratadas.

Sebastián Gallardo es un tatuador mendocino de Guaymallén que desde febrero del 2017 cubre con diseños propios, y de manera gratuita, las heridas y cicatrices de víctimas de violencia de género. Desde entonces, ha logrado que las más de 70 mujeres que pasaron por su estudio dejen de esconder sus marcas y recuperen su autoestima. 

La idea de transformar estas heridas que las víctimas odiaban y que les avergonzaban en algo estético que quisieran mostrar, le surgió mientras “scrolleaba” por la red social Instagram: “Ví que una tatuadora rusa hacía esto mismo y cómo ese año me había impactado el número de femicidios, decidí implementarlo”, reveló Gallardo. 

Apenas el mendocino publicó en el Facebook de su estudio que ofrecería 2 tatuajes gratis por mes a mujeres que quisieran tapar sus heridas, le llegaron cerca de “5 mil o 6 mil mensajes de personas que me contaban sus historias y me felicitaban por la iniciativa”, aseguró. 

El posteo dónde Sebastián contó la nueva promoción.

En cuánto a la metodología que utiliza al momento de tatuar a las víctimas, explicó: “suelo aconsejarlas yo, trato de hacerles un diseño para su tipo de cicatriz y que no se note nada”. Razón por la cual, los dibujos varían según si se trata de “heridas de bala, puñaladas o quemaduras”

Si bien normalmente uno podría pensar que la parte del boceto es la más complicada, Sebastián asegura que se trata de lo más fácil de todo el proceso. “Lo realmente duro es cuándo te cuentan por todo lo que pasaron. Tenés que ser un hielo para que no te quede una carga emocional gigante”, manifestó. 

“Lo realmente duro es cuándo te cuentan por todo lo que pasaron. Tenés que ser un hielo para que no te quede una carga emocional gigante”, manifestó. 

El primer caso de Gallardo fue el de una mujer que tenía los brazos quemados.

Por lo general, cuando el mendocino finaliza su trabajo, las mujeres “se ponen a llorar y se miran impactadas al espejo. Vuelven a reconocerse”. Inmediatamente, el cambio inicial que se produce en ellas es “en su autoestima”. “Antes escondían sus marcas, y cuándo les hacés el tatuaje, borran todo ese dolor y se vuelven orgullosas de todo lo que sobrevivieron”, expresó Sebastián. 

La acción de Gallardo fue replicada en varias provincias del país, y de a poco, él siente que lograra cumplir con su objetivo inicial: “yo quería hacer una cadena de favores, un tatuador ayuda a dos personas, entonces otro ayuda a otras dos y así. Entre cuatro o cinco quería ayudar a 20 personas al mes”

Diego espera que más tatuadores se sumen a la iniciativa.

“Al principio me arrepentí de haber armado todo esto. Es muy difícil estar tatuando y que te empiecen a contar todo lo que sufrieron. Lo único que quería era que me quedara perfecto el dibujo, pero después entendí todo el bien que hacía”, concluyó el mendocino. 

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