El fotógrafo del rock que llegó al museo de la Reina

Un experto de la música under porteña, Aspix, tiene en este momento más de 25 fotografías expuestas en el Museo Nacional de Arte Reina Sofía de Madrid.

Carlos Giustino, Aspix

“¿Qué hago? Un montón de cosas, e hice un montón de cosas. De todo. Me gusta mucho la aventura, pero básicamente soy fotógrafo”, confiesa Carlos Giustino, Aspirineta, o simplemente Aspix.  Este sobrenombre surgió de un show en donde Giustino acompañó a Geniol, un cómico que hacia representaciones antes de los conciertos de Sumo. Esta fue la presentación de Geniol y Aspirineta. “Una tontería de amigotes y, bueno, ahí quedo”.

Perder la Forma Humana

Sentado en una mesita en la vereda del bar Jolie en la zona de Villa Ortúzar, está Aspix. Este multifacético artista que además de filántropo, productor y manager fue y es fotógrafo. Sus fotos retrataron un época, los ‘80. Es así que fueron elegidas para la muestra Perder la Forma Humana que se inauguró en el Museo Nacional de Arte Reina Sofía, de Madrid. La misma que en julio llegará a Buenos Aires.

Miguel Abuelo. Cantante de Los Abuelos de la Nada.Posadas, Misiones. 1987.

Aspix no fotografiaba cualquier cosa. Se desenvolvía en el mundo del rock. El Flaco Spinetta, los Abuelos de la Nada, Soda Stereo, Sumo, Los Redonditos de Ricota, los hermanos Calamaro.  Él define su intromisión en este mundo como algo casual: “Se fue dando. Era medio inevitable porque, yo tenía muchos amigos músicos. Todo empezó, en un concierto de los Redonditos de Ricota en un barcito muy chiquito que se llamaba la Esquina del Sol, fui a hacerles fotos, como hobby. Y ahí estaba el editor de una revista de música y quería las fotos y así establecimos una relación. Ahora lo conocemos como Tom Lupo, se dedica más a la radio, pero en su época tenía una revista que se llamaba Twist y Gritos.”

Celeste Carballo. Estadio Obras Sanitarias de la Nación. Buenos Aires, 1986

La productora e investigadora de Conceptualismo Sur, Daniela Lucena, le propuso participar de esta muestra compuesta de 600 obras de artistas latinoamericanos.

“Me pone la piel de gallina saber que mis fotitos de rock están junto con las de León Ferrari, de Mestichelli. O pensar que estuvieron a metros del Guernica”, dice.

S
u obra va dejando marcas, más allá de la presencia en museos, Aspix presentó un libro Rock Argentino en los 80.

Este amante de las revistas y la poesía, especialmente de Julio Cortázar, como muestran sus publicaciones de Facebook (www.facebook.com/Fotografiasaspix), fue también manager de algunas bandas. Empezó con Suéter. Dice que ese mundo está lleno de vicios y que ya no le interesa pertenecer. “Estás a cargo de toda una delegación de gente que son unos papanatas. Es un camino que ya no elijo”, afirma. Un camino que describe como “turbio” porque hay “muchos excesos”. ¿Cómo cuáles? “Mucha droga, principalmente la cocaína”, define.  No sólo se alejó del ambiente. También abandonó el gusto por el rock.

Fito Páez. Buenos Aires, 1986

“Ya lo escuché todo. Y me aburre un poco el rock, en particular, se puso como muy reiterativo. Ya está, los que lo hacían bien ya lo hicieron”, cierra Aspix.

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