Drogas: Es alarmante el desinterés de los adolescentes por los efectos sobre la salud

No es novedad: el consumo de drogas crece en forma constante y nada parece detenerlo. Más aún, todavía hay muchos padres que desconocen la realidad de sus hijos adolescentes o niegan esa realidad que irrumpe en la vida de miles y miles de jóvenes que apenas cuentan con 12 o 13 años de edad.

Foto: Unsplash

Precisamente, la marihuana es la droga ilegal de inicio en la mayoría de los jóvenes de 13 años. A los 14 años ya han probado una segunda droga, y a los 17 años generalmente ya han consumido hasta seis drogas ilegales. 

Según el último estudio realizado por la Secretaría de Políticas Integrales Sobre Drogas (SEDRONAR) en 2017, el aumento en el consumo de marihuana, una sustancia psicoactiva ilegal, fue más notoria en los últimos siete años. con una tasa de incremento del 151%.  Pero lo más alarmante fue que aquellos niños y adolescentes consultados por el riesgo que implica consumir marihuana dijeron que no lo consideraban un peligro. En comparación a lo que ocurría siete años atrás, en 2017 se duplicó ese porcentaje. Esto se corresponde con 339.864 personas de 12 a 17 años. Según el último estudio realizado por la Secretaría de Políticas Integrales Sobre Drogas (SEDRONAR) bajó a 12 años la edad de inicio en las drogas. Cifras alarmantes para los padres. Asimismo, el uso que los niños y adolescentes hacen de las drogas pesadas en muchos casos son para llamar la atención de sus padres a través de comportamientos descontrolados.

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El riesgo de la negación

Victoria Rey, psicóloga de Asociación Ayuda, explica: “Los padres en reiteradas ocasiones creen que sus hijos les inventan cuando dicen consumir alguna droga,

algo que nosotros llamamos síndrome de negación. Es por eso que es de suma importancia que todos los padres de jóvenes y adolescentes tomen conciencia de que las drogas existen y están creciendo en su consumo y distribución”. Además, la psicóloga cree que “las drogas, en todos los escenarios de la vida, pueden influir en los comportamientos de los chicos, y que los padres cuando observan dicho cambio tienen que preguntarles qué les pasa. Si no encuentran una respuesta, acudir a algún centro de ayuda”. Lo peor es el crecimiento exponencial en el consumo de las drogas más dañinas para la salud como el éxtasis. 

  • ÉxtasisEn la última década aumentó considerablemente la cantidad de fiestas electrónicas. Es común ver a adolescentes bailando más de diez horas sin parar con botellas de agua en sus manos. Lo que parece un acto de ingenuidad es una cortina de la sensación que el éxtasis esconde. También llamada droga del amor por los efectos colaterales que trae, causando en los jóvenes una sensación de cercanía más profunda. Según la Sedronar, el consumo de este estupefaciente aumentó un 200% en los últimos siete años y disminuyó la edad de inicio de su consumo. En 2010 la edad de inicio era a los 16 años, mientras que en 2017 cayó a 14 años y medio. “Cuando se consume el éxtasis se libera la sustancia neuronal serotonina y aquellos que la consumen ya sea por pastilla o polvo encuentran un clima de felicidad, desinhibición, plenitud física prolongada” , explica Juan Alberto Yaria, psicólogo especialista en adicciones. Además “durante el consumo de ‘la droga del amor’ el efecto permanece en el organismo y puede traer consecuencias severas y en muchos casos, fatales. Problemas cardíacos por sobredosis, alteración de la temperatura corporal” , agrega Yaria. Victoria Rey sugiere que, en estos casos donde se ve que los jóvenes van a fiestas electrónicas y vuelven tarde a sus casas sin dormir, los padres lo tomen como un llamado de atención y verifiquen si estan tomando alguna droga sintética.
  • Cocaína. En relación a la cocaína, sustancia que de 2010 a 2017 triplicó su consumo en jóvenes, el psiquiatra de la fundación INECO, Marcelo Cetkovich señaló que “el consumo produce microinfartos muy significativos, que se van adicionando y son los que producen las lesiones típicas de un cocainómano de larga data”. Asimismo, el efecto de la cocaína se produce tanto a corto plazo como a largo plazo. Los efectos a corto plazo, explica Cektovich son la ansiedad, la pérdida del apetito, las pupilas dilatadas, la depresión. Mientras que en los efectos a largo plazo están los daños en el cerebro, incluso hemorragias.
  • Paco. Es una de las drogas más potentes y atacan a los adolescentes y niños de bajos recursos. Cektovich señaló que a través de la fundación “está en un curso un estudio muy importante sobre los efectos neurobiológicos del paco. Hemos reclutado alrededor de 60 chicos con esa adicción. Una de las conclusiones más aterradoras es que el paco tiene efectos sobre el lóbulo frontal del cerebro, la porción que nos permite tomar decisiones en un contexto cambiante y cuando éste es lesionado, lo que se produce es perder la capacidad sobre los impulsos. Otra de las cosas más llamativas es que los chicos tienen estrés postraumático”. El estrés postraumático son todos aquellos episodios o traumas a los que estuvieron expuestos los niños en una temprana edad. Eso no explica los motivos por los cuales ingresan a la droga, pero tienen un alto porcentaje de incidencia. “El paco actúa muy rápido en el cerebro y puede causar graves deterioros. Pero lo importante es aclarar y difundir que sí es reversible. Cuando se detiene el consumo hay indicadores que estiman que se puede revertir la situación”, concluye el psiquiatra. 

https://infograph.venngage.com/ps/S9oV4QWzbE/consumo-de-sustancias

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