El deporte adaptado reclama más apoyo para seguir creciendo

La situación del deporte adaptado en Argentina es una incógnita para aquellos que no viven el día a día en ese campo. Daniel Haylan, Director de la Comisión Nacional  asesora para la Integración de las Personas con Discapacidad (CONADIS)  afirma que desde el Estado se llevaron adelante políticas deportivas inclusivas que permitieron un avance en la situación.  A pesar de esto, los mismos actores involucrados creen que la situación de este deporte va más allá de la mera acción estatal y que también debe haber un involucramiento más amplio  de la sociedad.

Ana Luz Pellitero, una joven nadadora con disminución visual, cree que el deporte adaptado, más allá que se encuentra en una situación de “crecimiento positivo”, necesita “más infraestructura y más apoyo de parte de la sociedad y de la gente que quiere trabajar en esto”. Con tan solo 20 años, la deportista pampeana, reconoce que los atletas reciben apoyo becario de parte del ENARD y de la Secretaria de Deporte de la Nación, pero que es necesario que “haya más gente que se dedique a esto de manera más sería”.

Ana Luz Pellitero, representante argentina en los Juegos Paralímpicos 2016.

Pero el mejoramiento del deporte adaptado involucra a más de una variable. Así  lo cree Adolfo Damián Berdún, jugador profesional del básquet adaptado, quien realiza una comparación con la situación deportiva italiana que fue el país elegido para continuar y desarrollar su carrera: “A nivel internacional, en Italia, el deporte adaptado tiene mucho menor apoyo del Estado, pero es más fácil recurrir al privado”.

Berdún, debió dejar el club de sus inicios para poder vivir únicamente del deporte. El nicoleño migró hacia Europa para jugar en Santa Lucía Basket. Esta excepción a la regla del basquetbolista se aleja de las realidades de los diferentes deportistas.

“Desde chico soñé con la posibilidad de vivir del básquet adaptado y hoy me siento un privilegiado”.

Adolfo Damián Berdún, emblema del básquet adaptado argentino.

El profesionalismo en el deporte argentino, incluso en adaptado, es sólo para unos pocos privilegiados. Sin importar su reconocimiento mundial y buenas participaciones en los diferentes torneos internacionales, la mayoría de los atletas deben cubrir sus gastos deportivos con sus propios ingresos que provienen de profesiones alejadas al deporte. Actualmente, la nadadora Pellitero se encuentra alojada en el Centro Nacional de Alto Rendimiento y considera que, a pesar de que esté viviendo del deporte, “cada vez se hace más difícil”.

Posiblemente, y sustentando en las declaraciones de los dirigentes y deportistas que viven el día a día, el deporte adaptado se encuentra en una etapa de crecimiento. No obstante, el profesionalismo en él no se sustenta únicamente en el trabajo diario de los atletas. Es responsabilidad del Estado de proveer y promover las oportunidades: la realidad se aleja de esta situación.

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