De la “madre patria” a la Argentina: jóvenes que buscan nuevos horizontes

La crisis económica europea de estos últimos años obligó a miles de personas a abandonar sus hogares en busca de mejores oportunidades.  Muchos eligieron países limítrofes y otros se animaron a probar suerte en Latinoamérica. La Argentina, que mantuvo un crecimiento sostenido, se convirtió en un país receptor, particularmente de españoles.

En nuestro país residen actualmente, entre nativas y nacionalizadas, 400.000 personas con ciudadanía española.

Tal es el caso de Chavi Pascual, que nació hace 35 años en Bilbao.  Desde los 19 es arquero profesional de fútbol. Jugó en algunos clubes del país ibérico, hasta que en 2012 armó las valijas y se convirtió en el único español que juega en Argentina.

“Cuando jugaba en el Nàstic me llevaba muy bien con el argentino Maxi Caire, que siempre me decía que por mi altura (1,93) no tendría problemas en jugar en algún club de acá”, comenta y agrega que siempre lo trataron muy bien y que el hecho de ser europeo hizo que se lo respetara. Casado con una porteña y una hija nacida en Buenos Aires, terminó un curso de marketing deportivo en la Universidad Católica Argentina y planea quedarse aquí una vez que cuelgue los botines.

A la hora de comparar es muy claro: “Acá se ve una desigualdad que en España no. Aquí hay zonas muy seguras, pero cuando te alejás un poco, se ve la Latinoamérica más cruda”.

Aunque destaca la parte afectiva. Se hizo fanático del mate, y le encanta el ritual que lo rodea. “No es solo una bebida. Es algo que se bebe con amigos y familia. En España no es común eso, si compartes del pico te miran raro. Esto me gusta más”, asegura Maxi.

En tanto, Miguel Surís Martí vivió toda su vida en Villafranca del Panadés, una ciudad a 40 kilómetros de Barcelona.  Hasta que en 2010, cuando tenía 41 años, este catalán -que insiste en que es catalán y no español- y su esposa argentina se mudaron con sus dos hijos a Buenos Aires.

“Yo no estaba en el paro (desempleado), pero la situación se estaba complicando y por miedo a que nos tocara, y también por la idea de conocer algo nuevo, decidimos venir”, cuenta Miguel.

Tras instalarse en la industria del acero, y varios años viviendo en el país, coincide con Chavi en el tema de los afectos. “Acá es normal juntarse una vez por semana o cada 15 días con la familia. Son mucho más demostrativos que nosotros”, destaca.

A su vez Miguel remarca la constante incertidumbre con la que se vive. “Aquí no se sabe cuánto será la inflación del año próximo, o a cuánto estará el tipo de cambio, o que política económica se tomará. En ese sentido España es algo más previsible. Por más que el paro hoy esté en 18% sabes que la cosa va mejorando y no habrán cambios radicales”, agrega el español aunque por el momento descarta volver al viejo continente.

A esto se suma Cristina Noreña, quien tiene 28 años y es de Corera, un pequeño pueblo de menos de 300 habitantes de la Provincia de La Rioja, al norte de España.

Licenciada  en Trabajo Social, vino en 2015, “cansada de la situación tan jodida que se vive” y alentada “por un amigo argentino que vive allá”.

“Han habido todo tipo de recortes en educación, salud y servicios sociales. Después de muchos años de crisis, y cuando nos quieren vender que estamos mejor, la pobreza sigue siendo del 20% ¿Dónde está la mejora? ¿Un descenso del 25% al 20% es algo para alegrarse?”, dice Cristina.

Noreña coincide con sus compatriotas en la situación social que se vive en Argentina. “Este país tiene un problema de fondo, que es una pobreza estructural muy grande. Eso quizá en España no existe. Pero me preocupa mucho que no lo sepan resolver”, señala.

Es que los datos hablan por sí solos: según el Ministerio del Interior,  entre 2004 y 2007, los españoles que se radicaban en el país eran entre 312 y 784 por año. Ya en 2008, cuando empieza la crisis, esta cifra subió a 1130, creció a 1700 en 2009 y 2010, fue de 2279 en 2011, y siguió subiendo hasta tocar los 3000 por año en 2014. La mayoría de los que vienen son jóvenes, muchos con la idea de volver cuando la situación mejore.

“Argentina es un país con linda gente. Tiene muchos problemas sociales que están a la vista. Pero las personas son muy amables y más cálidas que nosotros”, añade Cristina.

Y concluye: “Me gustaría volverme (a España) cuando la situación mejore. Hoy Argentina también está en recesión y las cosas están complicadas. Hay que ver cómo sigue. Por ahora aquí estoy muy contenta”.

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