Clonación en el polo argentino: avances y controversias

Los avances en genética y tecnología han permitido clonar alrededor de 75 caballos, con resultados muy satisfactorios, que transforman a la Argentina en uno de los países con mayor desarrollo de esta técnica. Sin embargo, las voces a favor y en contra ya se han cruzado.

En Argentina se producen los mejores caballos de polo del mundo. “Nuestro país es también uno de los que más biotecnología de alta complejidad aplica a equinos deportivos, eso se ve y acepta en todo el mundo”, asegura Adrián Mutto, director del laboratorio de Biotecnologías del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas.

Pero también hay detractores de esta técnica. Son los puristas que la toman como una especie de trampa porque, según ellos, clonar un caballo y tener la mejor sangre no garantiza tener un caballo igual. En la actualidad, solo la Asociación Argentina de Criadores de Caballos de Polo y la de Caballos de Salto permiten la clonación. En cambio, la Asociación de Criadores de Pura Sangre (caballos de carrera) no permite la clonación y ni siquiera la inseminación artificial.

Un claro ejemplo y emprendedor de la clonación en el país es Adolfo Cambiaso, quien hoy ocupa el puesto al mejor polista del mundo. El deportista, gran defensor de este proceso, posee varias yeguas clonadas. La más reconocida es La Cuartetera y es también la mejor que tiene. De ella ya hizo 7 clones, la misma cantidad que de la Lapa, otra de las afamadas yeguas que lo acompañaron en su carrera. También hizo 6 de Small Pearson. Además, tiene réplicas de Buenaventura, Raptor, Bruma, Mujer Amante y Hanna Montana. En total tiene 30 yeguas clonadas.

La familia Pieres, alma mater de Ellerstina (la organización rival de La Dolfina en el alto handicap argentino) está en contra de la implementación de la clonación en el deporte. “Es muy complejo tener controles seguros de identificación a futuro y además hoy en día clonar una yegua tiene rangos muy costosos que superan los millones de dólares”, asegura Gonzalo Pieres. En total, se habla de US$ 100.000 por ejemplar.

Según los defensores de esta técnica, aplicada a la preservación de yeguas de alto valor, la clonación permite multiplicar su capacidad para producir embriones (ya que de modo natural no quedan preñadas en la temporada de polo). Esto permite experimentar con distintos padrillos, generar copias de caballos que perdieron su capacidad reproductiva por castración o preservar la genética de caballos ya muertos. Se pueden generar crías desde que inician su edad reproductiva, a los tres años y ofrece oportunidades de mejora en la evolución genética. Aunque son muchos los que levantaron la voz contra esta metodología, ya son muchos los animales argentinos que han sido clonados y el debate parece tener las puertas abiertas.

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