Broly, el b-boy argentino que la rompió en los JJOO de la Juventud

Mariano Caravajal, más conocido como Broly, a sus 17 años llegó a la final de la competencia mixta de una disciplina que se convirtió en olímpica en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires: el breaking dance.

Mariano vive en una ciudad de 10.000 habitantes, Fernández Oro, Río Negro, baila desde los cuatro años y se preparó solo para el certamen internacional. Sin coach.  Así, el b-boy argentino (como se denominan a los bailarines de esta disciplina) obtuvo la medalla de plata en representación del país.

¿Qué es el breaking dance? ¿Dónde nació y cómo se hizo tan popular en la Argentina?  Se sabe que esta disciplina surgió en los Estados Unidos en la década de los ’70 y que era conocido como un baile “de negros”, popular, de la calle. En la actualidad, se baila en todo el mundo, se perfeccionó y surgieron profesionales y competencias internacionales.

En la tercera edición de los Juegos Olímpicos de la Juventud, que se realizó en Buenos Aires, fue la primera vez que esta disciplina tomó un carácter olímpico.

Originalidad, creatividad, actuación, personalidad, técnica y musicalidad son los criterios que se tienen en cuenta para evaluar a los jóvenes.  “Los jurados son grandes exponentes, tienen experiencia en batalla y como jurado -explica Broly a Punto Convergente-. Que se haya incorporado a los Juegos Olímpicos es una oportunidad muy grande, lo mejor que pudieron haber hecho. Así se motiva a seguir adelante, a querer llegar más lejos”.

Los fanáticos de Dragon Ball Z seguramente reconozcan la palabra “Broly”. En 2009, el b-boy argentino tenía 9 años y cuenta que estaba comenzando a tomarse en serio el breaking, cuando se dio cuenta de que necesitaba un nombre artístico. Entonces, tuvo una revelación. “Estábamos con mi viejo mirando la primera de Broly, la de Dragon Ball Z -explica-. Terminamos de ver la peli y yo le digo, ‘viejo, Broly es re poderoso’”, se ríe.

Mariano se enteró el año pasado que el breaking ingresaría a los Juegos Olímpicos de la Juventud y no desaprovechó la oportunidad. “Se hizo viral un mensaje de una página de breaking muy conocida, donde decía que se incorporaba a los Juegos”, explica Broly. Así comenzó todo.

Después de eso, clickear un link, postularse, enviar un video “haciendo lo que sabés hacer, sin ediciones”. Los jueces internacionales calificaron y posicionaron. Broly quedó primero en Argentina.

Una selección de bailarines del mundo se encontró en Japón. Allá, Broly compitió y quedó entre los 12 mejores. Clasificó para competir en los Juegos Olímpicos de Buenos Aires.

Sin coach

“Podés practicar solo o, mejor, con coach. El tema es que acá en Argentina recién se está profesionalizando la disciplina- explica Broly- Nadie se lo toma en serio. Eso fue lo que yo hice, tomármelo a pecho. Me preparé como un deportista, que no muchos lo hacen en el breaking”.

“Todo lo hice solo, mi viejo me daba algunos consejos”, cuenta. Su papá bailaba en la década de los ’90 y ahora se dedica a dar clases a principiantes en Fernández Oro, Río Negro. Broly no las toma: “Mi viejo da clases a los que están aprendiendo, pero a mí ya no. Practico por mi cuenta”.

Mariano explica que para ser un b-boy la preparación debe ser diaria, digna de un deportista: “Todos los días hago ejercicio, gimnasia funcional con mi propio peso”, explica el bailarín, “a la tarde, practico todos los días breaking”.

Esa dedicación lo llevó nueve años después de elegir su apodo a participar en un juego olímpico, llevarse una medalla y contar con varios proyectos a futuro.

Sin embargo, Mariano confiesa que, si bien “disfruto un montón” del break dance, no lo ve como a una profesión para el futuro. “Estoy estudiando en una industrial y quiero ir a la universidad. Tengo dos carreras en mente: Ingeniería electromecánica y profesorado de inglés, todavía no me decido”, cuenta.

¿Cómo funciona esta disciplina olímpica? Hay 12 b-boys y 12 b-girls. Primero, compitieron de forma individual en modalidad freestyle. Los DJs ponen música, los bailarines improvisan. “Yo lo que me armo son sets cortitos, combos, movimientos. Después los voy ordenando y mezclando acorde a la música”, explica Broly.

Finalizada esa instancia, se forman parejas: el primer puesto de los masculinos con la número 12 de las femeninas. Broly se unió con la italiana Lexy, ambos expulsados en cuartos.

Lexy y Broly compartieron la medalla de plata en el certamen mixto en parejas. “Cuando pasamos a la final dijimos ‘ya está, tenemos una medalla, nos relajamos’. Nos relajamos y ganamos las dos primeras rondas y las otras perdimos porque bueno, nos relajamos demasiado”, cuenta Mariano.

Y confiesa que “fue tremenda la sensación de saber que ya dejaba una medalla en casa”. “Me puse re contento y re feliz porque eso demuestra todo el esfuerzo que tuve que pasar”, asevera.

Broly faltó, por los menos, un mes al colegio. Vino dos semanas antes de que comience la competencia, para poder prepararse “como se debe” y vivir una experiencia “única”.

“En la Villa Olímpica hablamos de todo, compartimos diferentes culturas, diferentes costumbres. Y ahora ya tengo contactos, si me quiero ir a otro país ya tengo donde caer”, dice entre risas el b-boy argentino.

Fotos: Prensa Comité Olímpico ARG

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