¿Broadway o Corrientes? Avenidas que encierran más que musicales

Cuando se aspira a ser exitoso en el mundo del teatro, la meta es llegar a las carteleras de la gran avenida que alberga más de 40 teatros en Nueva York: Broadway.

El “Circuito de Broadway” es -quizás- el sueño de actores y actrices, cantantes y bailarines de todo el mundo. Circuito que también cuenta con casi 100 funciones off Broadway, teatro alternativo con producciones más simples y salas más pequeñas.

Muchas veces, antes de ingresar al mundo laboral, esta gran avenida teatral se transforma en una buena opción para formarse en el género de la comedia musical.

“Es la cuna del musical, aprender ahí es un lujo total”, cuenta Marina Heredia, una aficionada de los musicales quien participó de un curso intensivo de verano en la ciudad de Nueva York. “Además, te enseñan personas que trabajaron varios años en grandes producciones o incluso actores que fuiste a ver al teatro la noche anterior”, agrega.

Marina participó de Go Broadway, un programa de estudios en Manhattan con clases privadas con profesores norteamericanos creado por Valentina Berger Maurette. El objetivo de la empresa es darle a los alumnos una experiencia en Broadway: conocer el ámbito musical y también conocer la ciudad.

El mayor beneficio es la posibilidad de tener clases personalizadas en la ciudad meca del teatro musical. Go Broadway fue la pionera en llevar latinoamericanos a vivir esta experiencia musical, pero no es la única; hay otras empresas como 4acting on Broadway y Tu experiencia Broadway, que también organizan estos viajes educativos. Sus cursos son cortos e intensivos, de entre dos a cuatro semanas, lo cual es un beneficio para aquellos que quieran hacerse esa ‘escapada’. El resto de los cursos son de 6 meses o más, lujo que no muchos se pueden dar.

Algunos buscan ir a Broadway, pero a otros, Broadway los busca a ellos. Josefina Scaglione es argentina, nacida en Trelew y criada en Rosario, y fue un éxito en Broadway. “Estuve cuatro años en Nueva York y viví lo que muchos llamarían un cuento de hadas”, contó. Amante de los musicales desde niña, estudió en Rosario, trabajó un par de años en musicales de Buenos Aires, y a los 21 años la contactaron desde Broadway para protagonizar la obra West Side Story. “Subí un video a YouTube tarareando Libertango de Astor Piazzolla de manera lírica, el video lo vio un libretista en Manhattan y me llamaron porque querían que encarne a María en la obra”, contó Josefina.

Gracias a ese rol fue nominada a los premios Tony, considerados el más alto honor del teatro en Estados Unidos. Josefina Scaglione no es la única argentina con éxito en el exterior; también se encuentran artistas, como Gerónimo Rauch, y reconocidos directores, como Diego Kolankowsky. Ellos encontraron la oportunidad de triunfar en el negocio teatral de países europeos y norteamericanos, y obtuvieron un reconocimiento mundial.

Josefina en el rol de María, en la presentación que hizo el musical en la 63° edición de los premios Tony.

Scaglione dice que su experiencia en Broadway “fue maravillosa”, pero que el recuerdo que más atesora no es el renombre, sino “la noche que me permití volver a jugar, que pude ser Josefina”. Cuenta que lo que vivió en Nueva York le trajo mucha felicidad, mucho estrés y muchas lágrimas. Y volvió. “Volví a Buenos Aires a los 25 porque lo necesitaba”, comentó. En los años siguientes participó de otros musicales, como Peter Pan el año pasado, y también estuvo en televisión.

“Si hiciste Broadway tenés que hacer más Broadway o ir a Hollywood”, dice Scaglione sobre cómo se sintió presionada luego de su estrellato en la gran manzana. Pero ella fue contra la corriente, dice que se permitió “defraudar las expectativas” y eligió hacer su propio camino.

Por eso decidió volver a la Argentina. Hoy está feliz de poder ser independiente y hacer la música que le gusta. “Mi voz vuelve a jugar. Ya no está atada a destinos predeterminados sino que está libre ante la posibilidad de expresar lo que mi corazón necesite hoy”.

Scaglione hoy está produciendo sus propias canciones. 

Broadway es la avenida más prestigiosa en comedia musical, pero no la única opción. Las obras en escenarios de Londres, París y Madrid también son reconocidas mundialmente por sus grandes producciones, iguales a las norteamericanas. Incluso Buenos Aires fue, hace un par de años, la ciudad con más teatros del mundo, contando con más de 150 entre los oficiales e independientes, imponiéndose por sobre las otras ciudades.

Argentina, ¿una opción?

La avenida Corrientes se convirtió en ‘la calle que nunca duerme’ a principios del siglo XX. Fue en ese entonces que se construyeron los teatros más emblemáticos de la ciudad, como el Gran Rex, el Teatro Ópera y el Luna Park. A estos se les sumó una gran cantidad de cafés, bares y restaurantes, que le dieron vida constante a la avenida. Corrientes, y sus calles cercanas, se caracteriza por albergar los teatros y obras más importantes de Buenos Aires. Dramas, comedias y musicales pueden ser disfrutados durante todo el año.

Avenida Corrientes, la calle que nunca duerme.

“Yo no creo que Corrientes tenga poca variedad de obras, sino que quizás no están presentes las más taquilleras a nivel mundial”, opina Marina Heredia. “Hay un buen mercado pero es muy caro traer espectáculos de afuera, y pocos se animan a tomar ese riesgo”. Y así es, importar un musical del exterior requiere de grandes inversiones que rondan los u$s 4 millones. De todas formas, la demanda sigue estando, y eso ayuda a que el mercado crezca. Los precios de las entradas van en aumento pero hay para todos los bolsillos, y en comparación son más baratas que en el exterior. Otro beneficio de ver espectáculos aquí es que los suelen protagonizar caras conocidas y en general están traducidos al español, para la comprensión de todos.

Por otro lado, Josefina Scaglione, que vivió el ámbito laboral tanto en Estados Unidos como aquí, dice que hay ciertas diferencias: “Hay una cuestión estructural”. Dice que Broadway es una megaindustria que está en pie hace muchos años, además de estar en un país que es potencia mundial. “Pero el compromiso es el mismo”, acota. Josefina cuenta que cree que acá hay más “hambre” porque no hay tantas oportunidades. “Hay más gente con ganas de hacer, y esto hace que los que tengan trabajo realmente lo valoren”, agrega la actriz. “Hay mucha entrega”. En cambio, en Broadway, al haber más propuesta y posibilidades, es “distinto”, aunque afirma que la competencia “es voraz”.

Marina, quien todavía no debutó profesionalmente en musicales, pero le gustaría hacerlo en los próximos años, cree que es difícil entrar al mercado del teatro. “Lo que pasa es que acá todo se mueve por contactos, si no sos famoso o no conocés a alguien de la producción, no quedás”, cuenta la joven aficionada de los musicales. Dice esto porque generalmente los roles protagónicos los ocupan figuras conocidas, y solo se hacen audiciones abiertas para el elenco. 

“Hay pocas oportunidades, y no podés aspirar muy alto así, porque sabes que no sos nadie comparado a la mina famosa del momento -afirma Heredia- Tenés que contentarte con papeles chicos y obras independientes”. Afirma que no son malas, sino que son más simples y muchas veces son mucho más creativas que las comerciales, pero cree que llega un punto en el que cansa. “Todos buscamos protagonismo alguna vez”, añade.

Una visita a Nueva York no está completa si no se ven un par de musicales. “Es parte del pack turístico, es una actividad obligada”, comenta Scaglione. Y a ella le gustaría que pase lo mismo con Buenos Aires. “Creo que acá tenemos mucho potencial todavía a explotar, el teatro musical ya no es un género de nicho, hay cada vez más obras en cartel y esto puede seguir creciendo”. 

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