Aunque no se actualizaron los sueldos, las futbolistas profesionales arrancaron a puro corazón

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En los últimos años, el fútbol femenino ha sido protagonista de una transformación sin precedentes. De ser una actividad marginal, olvidada y criticada, ha pasado a tener mayor visibilización y alcanzar conquistas históricamente postergadas. También se ha convertido en una forma de cuestionar estereotipos arraigados. Sin embargo, la desigualdad sigue existiendo, basta mirar los salarios: apenas $15.000 mensuales.

El fútbol femenino es el deporte en equipo más practicado por las mujeres en todo el mundo. Entre 2006 y 2018 se incrementó la participación de las mujeres en un 60 %. Se calcula que hoy en día más de 40 millones de mujeres practican el deporte a nivel mundial. No obstante, la mitad de las futbolistas no reciben ningún salario, de acuerdo al Sindicato Mundial de Futbolistas (Fifpro).

Firma del acuerdo de la Profesionalización del fútbol femenino. Fuente: AFA

En junio, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reveló que Messi gana el doble que las 1693 mejores jugadoras del mundo. Los 84 millones de dólares que percibe Messi se contrastan abrumadoramente con los 42.6 millones de dólares que ganan las casi 1700 jugadoras de fútbol de las siete mejores ligas del mundo.

En muy pocos países el fútbol femenino es profesional. En Argentina, recién este año se alcanzó el profesionalismo. El acuerdo para profesionalizar el fútbol femenino en el país consiste en la firma de ocho contratos en cada uno de los 16 clubes que componen la Liga de Primera División.

Aquellas jugadoras que tienen contrato cobran $15000 (el equivalente al salario básico de un jugador de la Primera C). “Es imposible vivir con 15000 pesos por mes, no puedo dejar mi trabajo. Llega la hora de entrenar y yo estoy agotada, no es lo mismo si yo dedico toda mi vida al fútbol”, comenta Florencia Romero, capitana de Racing. 


Las chicas de River debutaron con un 0-5 frente a Boca, ahora esperan que los varones riverplatenses se tomen la revancha por ellas.

Ser profesional, no es solamente el hecho de recibir una remuneración. Además del tema económico, para que se pueda dar esta “profesionalización” es necesario hacer cambios estructurales y de organización.  Que las jugadoras tengan su espacio y que el club las trate como merecen. “Las jugadoras no tienen permitido jugar en los estadios principales por miedo a que se rompan las canchas donde después juega el equipo masculino del club y en su lugar, disputan los partidos en canchas auxiliares” afirma la periodista deportiva Belén Plesky. 

San Lorenzo es uno de los primeros clubes que “profesionalizó”  a sus jugadoras. Sin embargo, ellas no juegan en el estadio principal sino que juegan en otros predios y en horarios atípicos como las nueve de la mañana.  En el caso de Racing, Romero comenta que a veces no tienen lugar para jugar o para entrenar, o les ponen los partidos entre semana en un horario en el que trabajan. 
La cuestión de los horarios también es un tema muy importante. Los horarios en los que juegan o entrenan las jugadoras depende de lo que hagan los jugadores. El fútbol masculino está siempre por encima del fútbol femenino, son prioridad. Además del espacio, también es necesario que los clubes provean de la indumentaria que se necesita para practicar el deporte, los elementos necesarios para entrenar, que faciliten el traslado hacia los partidos que se juegan de visitante y la atención de médicos como clínicos, kinesiólogos o nutricionistas. 

Es evidente que todavía queda mucho trabajo por hacer y camino que recorrer. La realidad de muchas jugadoras sigue siendo muy dificil, pero de a poco todo va cambiando. Un claro ejemplo es el caso de la relación de las jugadoras con las marcas deportivas. Antes los anuncios de camisetas de fútbol masculinas estaban protagonizados por jugadores, y las camisetas femeninas por modelos. Esto fue un tema muy polémico y discutido. Ahora, muchas marcas importantes empezaron a ofrecerles contratos y a integrarlas en anuncios publicitarios. Parece algo menor, pero es un gran avance. 

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