Aumentó el consumo de psicoactivos durante la cuarentena por coronavirus

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Un estudio reveló que durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio hubo un incremento en el consumo de sustancias psicoactivas. El ranking está encabezado por el alcohol, seguido por la nicotina, la marihuana y los psicofármacos. La ansiedad y la necesidad de relajarse fueron las principales causas utilizadas por los encuestados para justificar los cambios en sus hábitos de consumo. 

El 73,2% de los encuestados afirmó haber consumido alguna sustancia psicoactiva en medio de la cuarentena, mientras que el resto negó hacerlo, de acuerdo a los datos relevados. Por otra parte, un 41% señaló que durante la cuarentena incrementó la frecuencia de consumo y un 33% admitió consumir mayor cantidad.

A fin de brindar datos que sirvan para desarrollar políticas públicas dirigidas a atender los efectos de la cuarentena en la salud mental, investigadores de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) llevaron a cabo una encuesta online acerca de los cambios en el consumo de sustancias psicoactivas en nuestro país.

El relevamiento, que abarcó 1007 casos de todo el país, se realizó entre el 7 de abril y el 8 de mayo, durante el período de aislamiento con mayor homogeneización en todas las regiones del país, debido a que luego del 10 de mayo algunas provincias pasaron a la Fase IV, que habilitó la reapertura progresiva de algunas actividades.

La investigación fue elaborada por Florencia Serena, Elena Colasanti, Andrea Santillán y Raúl Gómez (director), miembros de la Unidad de Estudios Epidemiológicos en Salud Mental de la Facultad de Psicología de la UNC. La muestra abarcó a personas mayores de 18 años que aceptaron participar del trabajo.

Según Rocío Medina, psicóloga clínica, hubo un aumento de psicoactivos en el confinamiento social porque hay un “mayor monto de ansiedad”, lo que produce “más síntomas psicofísicos”, entre los que mencionó “ataques de pánico y trastornos del sueño”.

Medina consideró que recurrir a los psicoactivos en situaciones de inestabilidad emocional se volvió un terreno común y “una salida rápida”. En este sentido, la psicóloga comentó que hay  “muchos médicos clínicos que recetan psicoactivos ante un trastorno del sueño y derivan a psicólogos y psiquiatras”, pero advirtió que “si el paciente ve alivio con el psicoactivo, no sigue la consulta y continúa con la medicación, esto produce dependencia al psicofármaco y sin modificación de las causas que generaron el padecimiento en primera medida”. 

La ansiedad aumentó primeramente por los cambios de hábitos y principalmente por la constante incertidumbre en cada persona, acorde a su predisposición de base y a cómo transite la cuarenta en su situación particular”, aseguró, al tiempo que mencionó: “El aislamiento social impide hacer uso activo de redes de contención y actividades por fuera del hogar: deporte, paseos, cursos y contacto con grupo de trabajo”. 

Por su parte, Carlos San Her, médico psiquiatra del Hospital Evita de Lanús, opinó que las razones del aumento del consumo fueron a causa de que “cambió la noción de tiempo” a pesar de que uno esté aburrido o muy ocupado. “Algunas personas usarán psicoactivos para ‘evadir’ la realidad, mientras que otros los utilizarán para ‘entrar”’, aseveró. Sin embargo, enfatizó que “no necesariamente se consume para evadir o tapar” algo.

Con respecto a las declaraciones de los expertos sobre las personas que consumen psicoactivos como una método de escape, San Her afirmó que no existe tal vía de escape, en tanto que Medina aconsejó hacerlo siempre “con control psiquiátrico responsable”.

La psicóloga clínica hizo hincapié en que “los psicofármacos siempre tienen que ingerirse con seguimiento especializado para comenzar y terminar el tratamiento de manera adecuada”. “La salud mental se conecta directamente con la salud integral”, agregó. 

En el estudio, entre quienes incrementaron su patrón de consumo, la droga más mencionada fue el alcohol (solo o en combinación) en un 54% de los casos. La nicotina fue señalada por un 35% de las personas; la marihuana (sola o en combinación) fue apuntada por el 29,6% de los encuestados y un 7,8% dijo que creció su consumo de psicofármacos con o sin receta.

De acuerdo con Raúl Gómez, director del proyecto de investigación y vicedecano de la Facultad de Psicología de la UNC, los resultados de la encuesta demuestran la necesidad de incluir, entre las disposiciones sanitarias que se vienen implementando en todo el país, protocolos enfocados en la salud mental.

“Es evidente que hace falta incorporar dispositivos de acompañamiento, de escucha y de contención”, subrayó Gómez. Y a su vez, añadió: “Es un aspecto que se ha dejado de lado en todas las medidas sanitarias. Recomendamos, además, hacerlo de manera integral y centralizada desde los estados nacional, provinciales y municipales”.

La encuesta arrojó diversos motivos para los cambios de patrón en el consumo. Los principales fueron: ansiedad (50,8%), relajación (47,5%), distracción (37,3%), diversión (36,9%), aburrimiento (35,6%), depresión (18,4%), para dejar de pensar (16,8%), y para poder dormir (15,8%).

La encuesta también incluyó un apartado sobre estrategias o recursos para evitar o disminuir el consumo de sustancias psicoactivas. A las personas que reconocieron una modificación de su patrón de consumo se les consultó si habían procurado controlar su consumo. El 48,5% informó que no había intentado evitarlo, ni disminuirlo. El grupo restante (51,5%) mencionó una gama de estrategias utilizadas, no excluyentes entre sí. 

Gabriel Ingold, médico psiquiatra, afirmó que existen recursos naturales que persiguen los mismos fines que los psicoactivos, entre los que destacó la “psicoterapia y la filosofía”.  

El relevamiento indica que hubo diversas respuestas ante la pregunta sobre si intentaron controlar el consumo de sustancias psicoactivas, entre las cuales están: limitar la cantidad de consumo (59,4%) establecer días u horarios para consumir (46,2%), hacer alguna actividad física (40,5%), hacer algo que me guste (33,7%), distraerme (29,2%), relajarme (25%), hablar con ser querido (14,6%) y hablar con un profesional (8,6%).

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